ANCIANA DE MIL AÑOS

Una anciana de mil doscientos años saborea un caramelo.


Una anciana de mil doscientos años, con cabellos largos y plateados.
Cabellos que arrastran por el piso de madera; esa misma anciana saborea un caramelo en su arrugada boca.
La anciana mira, en su ceguera, a un hombre o una mujer caminar errante enfrente de ella, en la mitad del bosque, y se dice: “Mira a ese idiota caminando”.
La vieja se tiñe de negro, una inmensa mancha negra. 

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